Ventana "U"

Al final de la meta: graduaciones en la Universidad de Costa Rica durante la década de 1950

Carlos Garita Víquez
Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales
Estudiante de Historia y de Administración de la Educación No Formal
Asistente del Museo de la Universidad de Costa Rica

Imagen 1: Estudiantes en un acto de graduación, durante la década de 1950. Fuente: Aurol

En esta edición de Ventana U, se les invita a una graduación en la década de 1950, así como a momentos previos y posteriores a este acto.

Rendir los últimos requisitos

El poder recibir un título universitario significa el resultado de años de esfuerzos y sacrificios. Durante la década de 1950, era necesario cumplir con algunos requisitos antes de alcanzar el ansiado momento.

Dichos requerimientos podían variar, según la carrera de la que se trataba; por ejemplo, en un gran número de programas de estudio existían exámenes finales, lo cual significaba un desembolso económico para las personas estudiantes. En el caso de las carreras relacionadas con educación, la práctica profesional resultaba indispensable, aunque la aplicación de esta experiencia profesional apenas daba sus primeros pasos para quienes aspiraban a dedicarse a la educación secundaria. Para ese momento, el desarrollo de una tesis era la antesala de la obtención de una licenciatura. En realidad, este requisito precedió a la apertura de la Universidad de Costa Rica (UCR), pues ya en la Escuela de Derecho -antecedente de dicha facultad- las personas estudiantes realizaban investigaciones previas a su graduación.

De forma paralela, existían algunas reglamentaciones que podían impedir la graduación de una persona. En concreto, durante 1953, la entonces Facultad de Pedagogía -hoy Facultad de Educación-, dictaminó sobre comportamientos “anormales” que limitaran el futuro ejercicio profesional de sus estudiantes. Si dichas manifestaciones se detectaban, debían someterse a exámenes de salud física y mental, lo cual impediría su graduación hasta que se garantizara un resultado positivo de dichas evaluaciones médicas.

Asistir al esperado acto

Durante los primeros años de la UCR, el acto de graduación no formaba parte de la culminación de estudios. El evento principal era la juramentación ante el Consejo Universitario, momento con el cual iniciaba oficialmente la vida profesional de una persona.

La instauración de una actividad para le entrega de títulos comenzó en 1949, cuando se le asignó una mayor importancia al acto de finalización del curso lectivo, momento que se aprovechaba para entregar los diplomas a las personas graduandas. Así, los últimos días de diciembre se convirtieron en el escenario para esta celebración.

Al asistir a una ocasión como esta, se podían observar actos culturales marcados por la música clásica y la participación del coro perteneciente al Conservatorio Nacional, antecedente de la Escuela de Artes Musicales. El plato fuerte consistía en las palabras del rector de la Universidad, ocasión que este aprovechaba para esgrimir sus ideas sobre el futuro de la Institución, las dificultades que esta enfrentaba y los retos que se debían atender.

Al finalizar la graduación, nuevos caminos se abrían. Algunas personas optaban por iniciar su vida laboral, mientras que otras buscaban becas que les permitieran continuar sus estudios en universidades extranjeras. En ambos casos, se tenía la certeza que habían alcanzado un privilegio accesible para muy pocas personas.

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